"QUEMAR LAS NAVES"

Seguramente en muchas ocasiones hemos oído la expresión "Quemar las Naves", para referirnos a una persona o grupos de personas que han tomado una decisión a la desesperada, como último recurso para conseguir algo que deseaban, aún a sabiendas que si no lo conseguían ya no habría marcha atrás y lo perderían todo.

Pero esta expresión ¿Dónde tiene su origen?

Algunas personas atribuyen esta expresión al conquistador español Hernán Cortés,

recordando el hecho que ocurrió durante la conquista de Méjico, en el cual en un momento dado para evitar un posible motín de la tripulación, por la dificultad de la misión, decidió "Hundir", que no quemar, parte de los barcos que llevaban, para que así no hubiera tentaciones de abandonar dicha misión.

Pero como decimos Hernán Cortés "Hundió" y no quemó sus naves.

Por lo tanto, si el conquistador español no quemó sus naves, 

¿A quién debemos la expresión de la que estamos hablando? 

El verdadero origen de la expresión "Quemar las naves" se la debemos al rey Alejandro Magno muchos años antes de lo anteriormente dicho, concretamente en el siglo III antes de Cristo.

Cuando llegaba a la costa Fenicia con sus hombres, vio que sus enemigos, que llegaban por el mar, les triplicaban en número y que su tropa estaba ya derrotada de antemano moralmente, porque no veían posible vencerles, habiendo entre ambos contendientes tanta diferencia de número de hombres.

Alejandro Magno, ante esto, decidió tomar una decisión drástica:    "Quemar sus naves"

Y mientras se estaban quemando, les arengó a su tropa diciéndoles: 

"Observad cómo se queman los barcos... Esa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, ya que solo hay un camino de vuelta y es por el mar. “Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos”. (Libro: «Alejandro Magno. La excelencia desde el liderazgo» de Manuel Campuzano).

Alejandro Magno "Quemó sus Naves" como última opción para conseguir la victoria, aun sabiendo que ya no había marcha atrás con la decisión tomada.

Al rey macedonio le salió bien su arriesgada apuesta, pero no siempre, "Quemar las Naves", es la mejor opción.


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